El Cordyceps es indiscutiblemente el rey de la resistencia física y la oxigenación dentro del reino Fungi. Aunque la especie original (Ophiocordyceps sinensis) del Tíbet es extremadamente cara y difícil de encontrar (llegando a costar miles de dólares el kilo al depender de orugas salvajes momificadas), la biotecnología moderna ha resuelto este problema domesticando a su primo hermano: Cordyceps militaris.
Cultivado de forma ética y vegana en laboratorios utilizando sustratos de arroz integral, el Cordyceps militaris no solo es sostenible, sino que supera a la especie salvaje, conteniendo hasta 90 veces más de su metabolito clínico principal: la Cordicepina. Es un biológico ergogénico indispensable para atletas, alpinistas y personas lidiando con fatiga crónica o afecciones respiratorias.
