El Champiñón del sol (Agaricus subrufescens, comercializado históricamente como A. blazei) es una superpotencia de la micología moderna. A diferencia de hongos milenarios asiáticos como el Reishi, el salto a la fama de este hongo ocurrió a finales del siglo XX tras investigar los índices de longevidad sin precedentes y la resistencia al cáncer de los habitantes de Piedade (Sao Paulo, Brasil), quienes lo consumían habitualmente.
Hoy en día es el hongo medicinal de mayor venta y consumo en Japón, liderando las estadísticas de uso oncológico coadyuvante. El secreto de su poder reside en su masiva carga de Beta-(1-3),(1-6)-D-glucanos, que actúan biológicamente simulando un patógeno ante el sistema inmunológico humano; el cuerpo, al detectar esta molécula, activa una respuesta de alerta generalizada multiplicando la actividad de las células Natural Killer y macrófagos sin causar inflamación, dejando el sistema inmune hipervigilante y preparado para destruir células defectuosas o invasores virales reales. Todo ello envuelto en un sorprendente y penetrante aroma a almendras.
